Los diuréticos son alimentos y fármacos que eliminan agua del organismo y ayudan a mejorar los síntomas generados por algunas enfermedades. No obstante, también son empleados inadecuadamente para disminuir tallas, ocasionando más daños que beneficios.
Hablar de diuréticos suele asociarse a dietas para bajar de peso o al consumo de infusiones que ayudan a liberar del cuerpo toxinas, y aunque ambos conceptos tienen parte de verdad, hay ventajas y desventajas que este tipo de productos ofrecen al ser humano, y que por mala fortuna se suelen tomar a la ligera, si no es que se ignoran.
Un diurético es un elemento natural u obtenido en laboratorio que aumenta la secreción de orina por los riñones, de manera que favorece la pérdida de sales y agua de la sangre, a la vez que acelera la eliminación de sustancias dañinas generadas por el organismo a través de sus diferentes funciones.
Este hecho es bastante común en cualquier individuo, ya que muchos de los alimentos que se consumen cotidianamente (melón, sandía, calabaza e infusión de jamaica, entre otros alimentos) poseen elementos que estimulan suavemente la generación de orina. Lo que sí es motivo de análisis más profundo es que existen diuréticos mucho más fuertes que generan considerable pérdida de líquidos y que, a pesar de que su uso primario es exclusivamente terapéutico, son mal empleados por personas y atletas obsesionados en bajar de peso.
La medicina naturista ha encontrado gran número de alimentos y plantas que cuentan con cualidades diuréticas, mismas que al incluirse en una dieta equilibrada generan efectos benéficos en el organismo. ¿El motivo? Sencillamente, al consumir estos productos con moderación se estimula el funcionamiento del riñón, que tiene la función de filtrar la sangre y eliminar toxinas a través de la orina.
Algunos de los alimentos diuréticos son los siguientes:
-Cebolla
-Cerezo
-Habas
-Espárragos
-Hinojo
-Naranjas
-Laurel
-Fresa
-Uva
-Pera
-Níspero
-Melón
-Sandía
-Melocotón
-Manzana
-Agua
Potencialmente todos los alimentos son perjudiciales para la salud si se abusa de su consumo, pero los que se consideran comida basura lo hacen en mayor medida por necesitarse menores cantidades para producir efectos adversos, o por consumirse en mayores cantidades, dada su facilidad de consumo (comida rápida) o el prestigio social de su consumo (ligado a formas de ocio juvenil). También puede ocurrir que determinados grupos de población, o los que padecen determinadas enfermedades previas, sean más sensibles a sus efectos. Suele relacionarse el consumo de comida basura con la obesidad, las enfermedades del corazón, la diabetes de tipo 2, las caries y la celulitis. La comida basura le brinda al consumidor grasas, colesterol, azúcares y sal, mientras una verdadera comida debe proveer fibras, proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales necesarios para el rendimiento del cuerpo. 
